Casas de Poniente

La Guardia Real del Rey Aegon IV

La Guardia Real, también conocida como las Espadas Blancas o las Capas Blancas, es la guardia del rey del Trono de Hierro. Formada por los mejores caballeros de los Siete Reinos, quienes juran proteger al rey y su familia con sus propias vidas, obedeciendo sus órdenes y guardando sus secretos. Juran servir de por vida y renuncian a poseer tierras, tomar esposa o tener hijos.

Fue fundada por Aegon el Conquistador para ser un grupo de guardaespaldas de elite para el rey y, de forma secundaría, la familia real. El nombre poético usado para designarlos es los Espadas Blancas o los Capas Blancas. Históricamente compuestos por siete caballeros juramentados de por vida para servir, los miembros son parte de la Guardia a pesar de edad avanzada o cualquier enfermedad física o mental. 

Casa Hayford

La Casa Hayford tiene su asentamiento en Hayford, sobre una colina en la región de las Tierras de la Corona, a menos de un día a caballo de Desembarco del Rey. 

Lord Lucamore Hayford, hijo único de una recta familia, pasó algún tiempo durante su juventud viajando junto a sus comerciantes, para conocer de cerca el negocio familiar. En el lejano Volantis, durante uno de estos viajes, conoció a Meralyn, una dama Volantina, de la que en poco tiempo se enamoró perdidamente y trajo consigo a Poniente. Presentarse en Hayford con una cortesana del brazo, casi le cuesta el exilio a Lucamore y la vida a su padre que, hasta quince meses después, en su lecho de muerte, jamás aceptó a Meralyn.


Casa Celtigar

La Casa Celtigar de Isla Zarpa reside en un castillo de aspecto modesto, pero se rumorea que esconde grandes tesoros, como alfombras de Myr, cristales coloreados de Volantis, platos de oro y plata, copas enjoyadas, magníficos halcones, un águila marina, un hacha de acero valiryo, cofres de rubíes, un cuerno que se dice que sirve para convocar krakens y muchos deliciosos vinos.

Cuentan que fueron aliados de Aegon I durante la conquista de Poniente y, en agradecimiento, les entregó la soberanía de la bahía de los Cangrejos y la exención de pagar cualquier impuesto a la Corona. 

Durante siglos, Isla Zarpa ha gozado de la distinción de ser un lugar al que venían hombres de vida cuestionable para vender sus bienes de dudosa procedencia con pocas preguntas y lejos de la mirada inquisitiva de las fuerzas de la ley. En poco tiempo se corrió la voz y piratas, prostitutas y criminales se mudaron a Isla Zarpa. Se corrió tanto la voz que los Targaryen no tuvieron más remedio que intervenir, enviando soldados a la isla.