La Casa Toyne del Refugio de Bosque Real, ha tenido el honor durante muchas generaciones de ser los anfitriones de los reyes y nobles que disfrutaban de la cacería, organizando sus partidas de caza. Por lo menos dos o tres veces al año, recibían la ilustre visita y todo debía estar preparado para ese día. Preparar los aposentos, ofrecer las mejores viandas y vinos, procurarles las mujeres más bellas y velar por su seguridad eran algunas de las tareas de los Toyne.
Inspirado, Lord Humphey Toyne convirtió su hospitalidad natural en una herramienta. Desde entonces los Toyne han albergado a numerosos personajes coloridos, desde hombres jóvenes huyendo de duelos que no pueden ganar, pasando por mujeres jóvenes huyendo de pretendientes que no pueden quitarse de encima, hasta viejos señores rememorando días de gloria que no pueden repetir.



